LUIS XV
En 1814, tras la derrota de Napoleón, Luis XVIII pudo finalmente asegurarse el trono francés gracias al apoyo de las potencias aliadas y, ya dentro de Francia, gracias a la ayuda del antiguo ministro de exteriores de Napoleón, Charles Maurice de Talleyrand. Luis fue obligado por Talleyrand y las élites de Napoleón a conceder una constitución escrita que garantizara una legislatura bicameral: la Carta de 1814. Esta Carta creaba una cámara en parte hereditaria y en parte nominativa Cámara de los Pares y una electa Cámara de los Diputados, esta última con poderes muy limitados. El régimen de Luis permitió también una mayor libertad de expresión que el régimen napoleónico que le había precedido.
Los esfuerzos de Luis, casi todos simbólicos, para revertir los resultados de la Revolución Francesa le hicieron rápidamente impopular. En sólo un año tuvo que huir de nuevo desde París hasta Gante ante las noticias de que Napoleón había regresado de Elba, aunque volvió tras la batalla de Waterloo, que terminó con el gobierno de los Cien Días de Napoleón. En esta Segunda Restauración se pusieron en marcha las atrocidades conocidas posteriormente como el Terror Blanco, principalmente en el sur, cuando los partidarios de la monarquía asesinaron a cuantos habían apoyado el retorno de Napoleón. Aunque el rey y sus ministros se opusieron a la violencia, no fueron efectivos en tomar medidas para detenerla.
Los primeros ministros del rey Luis fueron en un principio moderados, incluyendo a Talleyrand, el Duque de Richelieu y Élie Decazes, y el mismo Luis XVIII se guió por la cautela y por la política moderada, esperando que esta moderación asegurara la continuidad de la dinastía. El parlamento elegido en 1815, dominado por los ultramonárquicos, fue disuelto por Richelieu al ser imposible trabajar con él, y un manipuleo electoral permitió una Cámara más liberal en 1816. Sin embargo, los liberales se demostraron igualmente inmanejables, por lo que en 1820, Decazes y el Rey trataron de revisar las leyes electorales de nuevo para asegurarse una mayoría conservadora, aunque el asesinato del Duque de Berry, el hijo ultrarreaccionario del igualmente ultrarreaccionario hermano de Luis (y presumible heredero) Conde de Artois en febrero de 1820, provocó la caída de Decazes y el triunfo de los ultras. Tras un intervalo en el que Richelieu volvió al poder entre 1820 y 1821, se formó un nuevo gobierno ultra encabezado por el Conde de Villèle que sin embargo se mostró luego tan cauteloso como su Rey y, en tanto Luis XVIII vivió, las políticas reaccionarias fueron mantenidas bajo mínimos.
Luis XVIII murió el 16 de septiembre de 1824, y fue enterrado Basílica de Saint-Denis el día 20 de ese mismo mes. Su hermano, el Conde de Artois, le sucedió como Carlos X. Fue la única sucesión de poder normal en la jefatura del estado de Francia en todo el siglo XIX.
Carlos X, Luis Felipe y Napoleón III fueron derrocados por revoluciones, mientras la Segunda República terminó con un autogolpe de estado. Ningún presidente de la Tercera República pudo llevar a término su mandato hasta que Émile Loubet fuera sucedido por Armand Fallières en 1906.
LUIS XIV
El nacimiento de Luis, en Saint-Germain-en-Laye el año 1638, fue recibido como un don divino por sus padres: Luis XIII y Ana de Austria, los cuales no habían conseguido descendencia en veintitrés años; por ello fue bautizado como "Louis-Dieudonné" (Dieudonné significa "dado por Dios"); también se le otorgaron los títulos de premier fils de France ("Primer Hijo de Francia") además del más tradicional de Delfín de Viennois. Luis XIV provenía de un ambiente multicultural ya que sus abuelos paternos, Enrique IV de Francia y María de Médicis, eran navarro e italiana respectivamente y sus abuelos maternos, Felipe III de España y Margarita de Austria, eran Habsburgos, él español y ella austriaca.
Luis XIII y Ana tuvieron a su segundo hijo, Felipe d'Anjou que posteriormente sería Felipe I, Duque de Orleans en el año 1640.
Luis XIII no se fiaba de la habilidad de su esposa para gobernar Francia tras su muerte, por lo que decretó que un consejo regente gobernase en nombre de su hijo durante su minoría de edad, para reducir así el poder de la Reina Madre durante la regencia. No obstante, tras la muerte de Luis XIII y tras la ascensión al trono, con cinco años, de Luis XIV el 14 de mayo de 1643, Ana anuló el testamento de Luis XIII en el Parlamento, rompió con el consejo y quedó como única regente. Durante su regencia, confió el poder a su primer ministro, el italiano Cardenal Mazarino, al que la mayoría de los círculos políticos franceses despreciaban por su origen no francés.
Al finalizar la Guerra de los Treinta Años, en el año 1648, comenzó una guerra civil francesa conocida como la Fronda. Mazarino continuó con las políticas de centralización emprendidas por su predecesor, Richelieu, aumentando así el poder real a expensas de la nobleza. En 1648, intentó imponer un impuesto a los miembros del Parlamento, el cual estaba constituido, principalmente, por miembros de la nobleza y altos cargos eclesiásticos. Los miembros del Parlamento no sólo rechazaron el impuesto, sino que también ordenaron la quema de todos los edictos financieros de Mazarino. En una ocasión en que el cardenal ordenó arrestar a algunos miembros del Parlamento, París estalló en insurrección. Un grupo de parisinos molestos irrumpió en el palacio real demandando ver al rey. Tras ser conducidos a la alcoba real, se quedaron mirando a Luis XIV, el cual se estaba haciendo el dormido, y se marcharon tranquilamente. Debido al peligro que corría la familia real y la monarquía, Ana huyó de París con el rey y sus cortesanos. Poco tiempo después, la firma de la Paz de Westfalia permitió al ejército francés volver a ayudar a Luis XIV y su corte real. Ya en enero de 1649 comenzó el asedio de la rebelde París. La subsecuente Paz de Rueil acabó con el conflicto, por lo menos temporalmente.
La segunda Fronda comenzó cuando la primera Fronda (Fronde Parlementaire) finalizó, en 1650. Nobles de todo rango, desde princesas de Sangre Real y primos del rey, como Gastón, duque de Orleans, su hija, Ana María Luisa de Orleans y Montpensier, Luis II de Borbón-Condé y Armando de Borbón-Conti, a nobles de largo linaje como François VI, Duque de La Rochefoucauld, Frédéric Maurice de La Tour d'Auvergne, su hermano, Turenne y Marie de Rohan-Montbazon, incluso nobles de descendencia real legítima como Enrique II de Orleans y Francisco de Vendôme, participaron en la rebelión contra el poder real. Incluso el clero tenía representación en la rebelión en la persona de Jean-François Paul de Gondi. Como resultado a estos días tumultuosos, en los que se dice que la Reina Madre tuvo que vender sus joyas para alimentar a sus hijos, Luis XIV desarrolló una gran desconfianza hacia la nobleza.
LUIS XV
Luis XV nació en el Palacio de Versalles el 15 de febrero de 1710, mientras su bisabuelo, Luis XIV, todavía se encontraba en el trono. Era el hijo de Luis, duque de Borgoña y María Adelaida de Saboya. María Adelaida era una mujer muy vivaz y el rey Luis XIV sentía un especial afecto por ella. La joven pareja, profundamente enamorada (algo inusual en la corte real de Versalles), había rejuvenecido la corte del anciano rey y se convirtió en el centro de atención de Versalles. Luis XV tenía un hermano, Luis duque de Bretaña, que era tres años mayor. El duque de Borgoña era el hijo mayor de Luis, el Gran Delfín, que era el hijo único de Luis XIV. El duque de Borgoña tenía dos hermanos más jóvenes: Felipe, duque de Anjou, pronto sería confirmado como Felipe V de España, y Carlos de Borbón duque de Berry. Así, en 1710, a Luis XIV no le faltaban descendientes varones: un hijo, tres nietos y dos bisnietos de su nieto mayor.
Sin embargo, sucesos dramáticos alteraron la composición de la familia real. En 1700, el duque de Anjou se convirtió en rey de España bajo el nombre de Felipe V, heredando la corona de su abuela, esposa de Luis XIV y princesa de España. En la Guerra de Sucesión Española que siguió, Felipe V tuvo que renunciar a todos sus derechos al trono francés. Inglaterra estaba poco dispuesta a una posible unión de España y Francia bajo un único rey en un futuro. La renuncia de Felipe V no era un gran problema para Luis XIV, ya que tenía muchos otros descendientes varones. En abril de 1711, el delfín de Francia murió repentinamente, y el duque de Borgoña pasó a ser el heredero al trono. Un año más tarde, la enérgica María Adelaida de Saboya contrajo la viruela, falleciendo el 12 de febrero de 1712 para consternación del rey Luis XIV. El duque de Borgoña, desconsolado por la muerte de su esposa, murió una semana después por la misma causa. Sus hijos habían contraído también la enfermedad: el mayor, duque de Bretaña, fue sangrado repetidas veces por los doctores; acabó muriendo el 8 de marzo de 1712. Su hermano pequeño, Luis XV, fue salvado por su institutriz, Madame de Ventadour, que prohibió rotundamente sangrar al infante y cuidó de él personalmente durante su enfermedad. Finalmente en 1714, el duque de Berry, tercer hijo del delfín de Francia, fallecía.
De esta manera, Luis XIV había perdido cuatro descendientes varones en solo tres años, y el destino de la dinastía recaía en la supervivencia de un niño de cuatro años. Si no sobreviviese, la corona pasaría a Felipe de Orleans, el sobrino de Luis XIV, y el primo del anterior delfín de Francia. Sin embargo, parecía bastante probable que Felipe V de España hubiera denunciado el tratado por el que renunció a la corona de Francia, y que una gran guerra en Europa, así como una guerra civil en Francia, hubiera estallado con seguridad. Al joven descendiente se le inculcó la gran responsabilidad que recaía en su persona, y su vida fue cuidadosamente vigilada. Más aún al quedar huérfano, sin hermanos vivos ni tíos (excepto Felipe V que se encontraba en Madrid, y al que no conocería nunca), y sin primos (de nuevo, excepto aquellos en Madrid). En este contexto familiar se forjó buena parte
lunes, 31 de marzo de 2008
domingo, 30 de marzo de 2008
OSCURANTISMO INGLES
ENRRIQUE VIII
Enrique VIII ascendió al trono en 1509, luego de la muerte de su padre. El padre de Catalina, Fernando II de Aragón, pensó en controlar Inglaterra a través de su hija, y en consecuencia insistió en el casamiento de ésta con el nuevo rey. Enrique VIII desposó a Catalina de Aragón nueve semanas antes de su coronación en Greenwich, el 11 de junio de 1509, dejando de lado los consejos del Papa Julio II, y de William Warham, arzobispo de Canterbury, en cuanto a la validez de tal unión. Fueron coronados juntos en la Abadía de Westminster el 24 de junio de 1508. El primer embarazo de la reina Catalina terminó en un aborto en 1510. Luego dio a luz a su hijo, Enrique, el 11 de enero de 1511, pero el bebé sólo vivió hasta el 22 de febrero de ese mismo año. Con su coronación, Enrique VIII debió enfrentarse a las problemáticas consecuencias de los impuestos nobiliarios establecidos por Richard Empson y Edmund Dudley, miembros del gabinete de su padre. Hizo detener a ambos en la Torre de Londres, y posteriormente los mandó a decapitar. Ésta fue una de las muchas maneras en que se diferenció de los principios de Enrique VII. Otra diferencia se hizo notoria por la inclinación bélica de Enrique VIII, mientras que su predecesor había favorecido políticas pacíficas.
Durante los dos años posteriores a la ascensión de Enrique VIII, el obispo de Winchester, Richard Fox, junto a William Warham, controlaron los asuntos de Estado. De 1511 en adelante, sin embargo, el poder real fue ostentado por Thomas Wolsey. En 1511 Enrique se unió a la Liga católica, formada por dirigentes europeos opuestos al rey Luis XII de Francia. La liga incluía figuras como el Papa Julio II, el Emperador del Sacro Romano Imperio Maximiliano I, y el rey Fernando II de España, con quien Enrique firmó asimismo el tratado de Westminster. Enrique se unió en persona al ejército, y cruzó el Canal de la Manchahacia Francia, donde tomó parte en escaramuzas y batallas. En 1514, Fernando II abandonó la alianza, y las otras partes hicieron la paz con Francia. La consecuente irritación con España inició la discusión sobre un divorcio con la reina Catalina. Sin embargo, con la ascensión en 1515 del rey Francisco Ial trono de Francia, Inglaterra y Francia aumentaron su antagonismo, y Enrique se reconcilió con el rey de España. En 1516 la reina Catalina dio a luz a una niña, María, renovando las esperanzas de Enrique de lograr un heredero varón, a pesar de los previos embarazos fallidos de su esposa. Fernando II murió en 1516, para ser sucedido por su nieto, (y sobrino de la reina Catalina), Carlos I. Para octubre de 1518, Wolsey había diseñado el Tratado de Londres con el papado, con la idea de conseguir un triunfo para la diplomacia inglesa, ubicando al reino en el centro de una nueva alianza europea con el ostensible objeto de repeler las invasiones moriscas a España, tal como había solicitado el Papa. En 1519 también murió Maximiliano, y Wolsey, que a la sazón era Cardenal de la iglesia católica, propuso secretamente a Enrique como candidato para el puesto a pesar de que públicamente parecía apoyar al rey francés, Francisco I. Finalmente, los príncipes electoreseligieron a Carlos I de España. La rivalidad subsecuente entre Francia y España, permitió a Enrique actuar como mediador. Así empezó a manejar el equilibrio del poder europeo. Tanto Francisco I como Carlos I intentaron gozar del favor de Enrique VIII, Francisco en forma espectacular y deslumbrante, con el encuentro en el Campo del Paño de oro, y Carlos I con toda solemnidad en los encuentros de Kent. Después de 1521, sin embargo, la influencia inglesa sobre Europa comenzó a menguar. Enrique entró en una alianza con Carlos I a través del tratado de Brujas, y Francisco I de Francia fue derrotado por el ejército imperial de Carlos I en la Batalla de Pavía, en febrero de 1525. La confianza del emperador en Enrique disminuyó al mismo ritmo que el poder inglés sobre el continente. Enrique VIII se mostró reacio en ayudarlo a conquistar la Flor de Lis, a pesar de las garantías de Carlos I. Esto terminó con el Tratado de Westminster, en 1527. El interés de Enrique en los asuntos europeos se extendió hasta el ataque contra la revolución alemana de Lutero. En 1521 le dedicó su "Defensa de los siete sacramentos", que le valió el título de "Defensor de la Fe".En base a esto, se lo reconoció con el título de inclitissimus.Este honor lo mantuvo aún después de romper con Roma, y es todavía usado por la monarquía británica.
La cuestión real
La coronación de Enrique VIII fue la primera pacífica que había tenido Inglaterra en muchos años; sin embargo, todavía tenía que ponerse a prueba la legitimidad de la dinastía Tudor.
El pueblo inglés parecía disconforme con las reglas de sucesión femenina, y Enrique sintió que sólo un heredero varón podría asegurar el trono. Aunque la reina Catalina quedó embarazada al menos siete veces (por última vez en 1518), sólo uno de los vástagos, la princesa Mary, sobrevivió a la infancia. Enrique había frecuentado concubinas, incluyendo a María Bolena y a Isabel Blount, con quien había tenido un hijo ilegítimo, Henry Fitzroy, primer duque de Richmond y Somerset. En 1526, cuando estuvo claro que la reina Catalina no podría tener más niños, Enrique comenzó a perseguir a la hermana de María Bolena, Ana.
Aunque no cabe duda de la motivación principal de Enrique para divorciarse de Catalina, su deseo de tener un heredero varón, se encaprichó con Ana, a pesar de su inexperiencia infantil y su poco atractivo. El largo intento del Rey para terminar su matrimonio con la reina Catalina, fue apodada "La cuestión real". El cardenal Wolsey y William Warham comenzaron secretamente a investigar la validez del casamiento. Obviamente, la reina Catalina había testificado que su matrimonio con Arturo, Príncipe de Gales, no había sido consumado y, en consecuencia, no había impedimento para el subsecuente casamiento con Enrique. La investigación no pudo ir más allá, y se desestimó.
Sin informar al cardenal Wolsey, Enrique apeló directamente a la Santa Sede. Envió a su secretario William Knight a Roma para argüir que la Bula de Julio II había sido obtenida mediante engaños, y era en consecuencia nula. Además, pedía al papa Clemente VII que le otorgase una dispensa para permitirle desposar a cualquier mujer, incluso en el primer grado de afinidad. Esta dispensa era necesaria, ya que Enrique había previamente tenido relaciones con la hermana de Ana Bolena, Mary.
Knight se encontró con que el Papa Clemente VII era prácticamente prisionero del Emperador Carlos V. Tuvo dificultades hasta para entrevistarse con el Papa y, cuando finalmente lo logró, no consiguió los resultados que buscaba. Clemente VII no estaba de acuerdo en anular el matrimonio, pero otorgó la dispensa, presumiendo que la misma no tendría mucho efecto mientras Enrique hubiera de permanecer casado con Catalina.
Informado de lo obtenido por el representante del Rey, el Cardenal Wolsey envió a Stephen Gardiner y a Edward Fox a Roma. Quizá temiendo al sobrino de Catalina, (el Emperador Carlos V), el Papa Clemente inicialmente evitó atender sus reclamaciones. Fox fue enviado de regreso con una comisión autorizando el inicio de un proceso, pero las restricciones impuestas la tornaban prácticamente insignificante.
Gardiner procuró formar una comisión ejecutiva que decidiera con antelación los puntos legales a discutir. Clemente VII fue persuadido para aceptar tal propuesta, y permitió al cardenal Wolsey y al cardenal Lorenzo Campeggio a llevar el caso juntos. La comisión actuó en secreto; sus conclusiones no debían ser mostradas a nadie, y debían permanecer siempre en poder de Campeggio. La comisión estableció que la Bula Papal autorizando el casamiento de Enrique con Catalina sería declarada nula si los alegatos en que se basó se demostraban falsos. Por ejemplo, la Bula sería nula si resultaba falso que el matrimonio había sido absolutamente necesario para mantener la alianza anglo-hispana.
El cardenal Campeggio llegó a Inglaterra en 1528. Los procedimientos, sin embargo, se paralizaron cuando los españoles emitieron un segundo documento que presumía el otorgamiento de la necesaria dispensa. Se aseguraba que, unos pocos meses antes de otorgarle la dispensa en una Bula pública, el Papa Julio II había otorgado lo mismo en una nota privada enviada a España. La comisión, sin embargo, sólo hizo mención a la Bula: no autorizó a los cardenales Wolsey y Campeggio a determinar la validez de la nota, y durante ocho meses, las partes litigaron sobre su autenticidad. Durante la primavera de 1529, el equipo legal de Enrique VIII completó el "libelo", sumario de los argumentos reales incluyendo Levítico 2021, que fue presentado ante los delegados papales, y donde se observa por ejemplo lo siguiente:
18 de junio de 1529: La Reina fue convocada al gran hall del Convento de los monjes negros en Londres. El rey, sobre una plataforma elevada, se sentó en el extremo. A alguna distancia, Catalina tomó su lugar. Los cardenales, sentados a menor nivel que el rey, flanqueaban la presencia real, y cerca tomaron asiento el Arzobispo de Canterbury y los restantes obispos. El Doctor Richard Sampson, luego obispo de Chichester, y el Doctor John Bell, luego obispo de Worcester, lideraban a quienes litigaban por el Rey. Representando a la Reina estaban John Fisher, obispo de Rochester, y Doctor Standish, un monje gris y obispo de St.Asaph. Siguiendo una serie de deliberaciones, la causa fue elevada en apelación a Roma, principalmente luego que el sobrino de Catalina, Carlos V, presionara al Papa para llamar al cardenal Campeggio de regreso, y Catalina fue puesta al cuidado de Sir Edmund Bedingfield en el castillo de Kimbolton.
Enojado con el cardenal Wolsey por la demora, Enrique lo despojó de su poder y riqueza. Lo acusó de "præmunire", pero Wolsey murió al poco tiempo. Con el Cardenal Wolsey cayeron otros poderosos miembros de la Iglesia en Inglaterra; en las oficinas del Lord Canciller y del Tenedor de sellos fueron nombrados laicos en cargos antes reservados únicamente a clérigos.
El poder entonces pasó a Sir Thomas More como nuevo Lord Canciller, a Thomas Cranmer como nuevo arzobispo de Canterbury y a Thomas Cromwell como primer conde de Essex y Secretario de Estado de Inglaterra. El 25 de enero de 1533, Cranmer participó de la boda entre Enrique y Ana Bolena. En mayo, anuncia la anulación del matrimonio con Catalina, y poco después declara válido al matrimonio con Ana. La Princesa Mary fue rebajada a hija ilegítima, y reemplazada como presunta heredera por la nueva hija de Ana, la Princesa Isabel. Catalina perdió el título de "Reina", y se convirtió en la Princesa viuda de Gales; María dejó de ser "Princesa de Gales", para pasar a ser una simple "Lady". Catalina de Aragón, Reina de Inglaterra, murió de cáncer en 1536. Sir Thomas More aceptó que el Parlamento hiciera reina a Ana, pues del Parlamento emanaban las leyes y no se pronunció sobre que Enrique VIII fuese cabeza de la Iglesia de Inglaterra, llegando a dimitir como Lord Canciller para no tener que pronunciarse. Sabía que la vida le iba en ello. Durante un tiempo Enrique VIII le dejo tranquilo pero su silencio era tan atronador para toda Inglaterra que al final le quiso hacer hablar. Muchas veces fue interrogado. Fue encerrado en la Torre de Londres y llevado a juicio que incluyo falsos testimonios. La función de acusación fue ejercida por Thomas Cromwell. Hallado culpable de alta traición debido al falso testimonio fue condenado a muerte. Una vez dictada la sentencia y al solicitársele por los jueces unas últimas palabras por fin habló, diciendo que el juicio había sido una patraña y negando que Enrique VIII pudiera ser cabeza de la Iglesia. Fue ajusticiado en 1535. Como mártir la Iglesia católica lo elevó a los altares.
ISABEL I
En 1558, tras la muerte de María, Isabel subió al trono, siendo coronada el 15 de enero de 1559, en lo que fue la última ceremonia de coronación en latín de Inglaterra, a partir de su sucesor, Jacobo I, el rito de coronación se realizó en inglés. Isabel era mucho más popular que su hermana María y se dice que, tras la muerte de ésta, el pueblo lo celebró por las calles.
Isabel I en su coronación.
Al comienzo de su reinado, la política exterior de Isabel se caracterizó por su cautelosa relación con la España de Felipe II, que se había ofrecido a casarse con ella en 1559, y sus problemáticas relaciones con Escocia y Francia, país este último con el que se encontraba en guerra debido a que su hermana María había decidido apoyar a su marido Felipe en la guerra casi continua en la que se hallaban inmersas España y Francia desde 1522.
La reina de Escocia, María Estuardo, nieta de Margarita Tudor (la hermana de Enrique VIII, el padre de Isabel), estaba casada con Francisco II de Francia. Aunque residía en Francia, su madre, María de Guisa; parte de una de las más poderosas y cátolicas casas nobiliarias francesas, la de Guisa, regía el reino en su ausencia, defendiendo los intereses de los católicos en Escocia.
Debido a la guerra contra Francia en la que se hallaba Inglaterra, Francisco II apoyó las pretensiones de su mujer María Estuardo al trono inglés, mientras que la madre de ésta última, María de Guisa permitió la presencia de tropas francesas en bases escocesas.
Rodeados por la amenaza francesa, Isabel y Felipe se vieron forzados a unir fuerzas, pese a sus diferencias religiosas. Por un lado, y gracias a la mediación de Felipe, Inglaterra se sumó al tratado de paz de Cateau-Cambrésis en 1559, en el que Isabel renunció formalmente a la última plaza de soberanía inglesa en Francia, Calais, que había sido capturada por Francisco de Guisa, hermano de María de Guisa, el año anterior, mientras que Francia se comprometía a retirar su apoyo a las pretensiones de María Estuardo al trono inglés. Durante las celebraciones que acompañaron a la firma de este tratado de paz, Francisco II murió, lo que provocó en 1561 el regreso de su esposa María a Escocia
Además, en el mismo año (1559), Isabel apoyó la revolución de John Knox, líder protestante escocés, que buscaba eliminar la influencia católica en Escocia. Isabel envió un ejército a sitiar Leith, donde se concentraban las tropas francesas, y una armada a bloquear el Firth of Forth, donde se esperaba que los franceses desembarcaran refuerzos para apoyar a los escoceses. Aunque el sitio de Leith fue un terrible fracaso, la armada logró impedir el desembarco francés, y facilitó la victoria rebelde, logrando, tras la muerte de María de Guisa en 1560, la firma por parte de representantes de María Estuardo del Tratado de Edimburgo, que eliminó la influencia francesa en Escocia, aunque María se negó siempre a ratificar dicho tratado.
Mientras tanto, en Francia, Catalina de Médicis, regente en nombre de Carlos IX tras la muerte de Francisco II, fue incapaz de impedir a Francisco de Guisa llevar a cabo una matanza de hugonotes, con lo que estalló una guerra religiosa entre la casa católica de Guisa, dirigida por Francisco y la casa protestante de Borbón, dirigida por el príncipe de Condé, Luis Borbón. Isabel apoyo la causa protestante, llegando a comprar a estos últimos el puerto de El Havre, que pensaba intercambiar por Calais al final de la guerra. Sin embargo, tras la tregua entre protestantes y católicos de 1563, Isabel fue incapaz de retener El Havre y firmó una paz con Francia en 1564.
Tras las victorias en Escocia y la desafortunada intervención en Francia, desaparecieron los únicos elementos comunes de la política exterior de Isabel y Felipe II, lo que se tradujo en un continuo decaimiento de las relaciones entre ambos países, a la vez que en un acercamiento de Inglaterra a Francia.
Desde los primeros años de su reinado, Isabel depositó su confianza en Sir William Cecil (Lord Burghley desde 1572), que fue primero Secretario Real y luego Tesorero real hasta su muerte en 1598, momento en el cual la confianza de la reina pasó al hijo de éste, Robert Cecil.
Enrique VIII ascendió al trono en 1509, luego de la muerte de su padre. El padre de Catalina, Fernando II de Aragón, pensó en controlar Inglaterra a través de su hija, y en consecuencia insistió en el casamiento de ésta con el nuevo rey. Enrique VIII desposó a Catalina de Aragón nueve semanas antes de su coronación en Greenwich, el 11 de junio de 1509, dejando de lado los consejos del Papa Julio II, y de William Warham, arzobispo de Canterbury, en cuanto a la validez de tal unión. Fueron coronados juntos en la Abadía de Westminster el 24 de junio de 1508. El primer embarazo de la reina Catalina terminó en un aborto en 1510. Luego dio a luz a su hijo, Enrique, el 11 de enero de 1511, pero el bebé sólo vivió hasta el 22 de febrero de ese mismo año. Con su coronación, Enrique VIII debió enfrentarse a las problemáticas consecuencias de los impuestos nobiliarios establecidos por Richard Empson y Edmund Dudley, miembros del gabinete de su padre. Hizo detener a ambos en la Torre de Londres, y posteriormente los mandó a decapitar. Ésta fue una de las muchas maneras en que se diferenció de los principios de Enrique VII. Otra diferencia se hizo notoria por la inclinación bélica de Enrique VIII, mientras que su predecesor había favorecido políticas pacíficas.
Durante los dos años posteriores a la ascensión de Enrique VIII, el obispo de Winchester, Richard Fox, junto a William Warham, controlaron los asuntos de Estado. De 1511 en adelante, sin embargo, el poder real fue ostentado por Thomas Wolsey. En 1511 Enrique se unió a la Liga católica, formada por dirigentes europeos opuestos al rey Luis XII de Francia. La liga incluía figuras como el Papa Julio II, el Emperador del Sacro Romano Imperio Maximiliano I, y el rey Fernando II de España, con quien Enrique firmó asimismo el tratado de Westminster. Enrique se unió en persona al ejército, y cruzó el Canal de la Manchahacia Francia, donde tomó parte en escaramuzas y batallas. En 1514, Fernando II abandonó la alianza, y las otras partes hicieron la paz con Francia. La consecuente irritación con España inició la discusión sobre un divorcio con la reina Catalina. Sin embargo, con la ascensión en 1515 del rey Francisco Ial trono de Francia, Inglaterra y Francia aumentaron su antagonismo, y Enrique se reconcilió con el rey de España. En 1516 la reina Catalina dio a luz a una niña, María, renovando las esperanzas de Enrique de lograr un heredero varón, a pesar de los previos embarazos fallidos de su esposa. Fernando II murió en 1516, para ser sucedido por su nieto, (y sobrino de la reina Catalina), Carlos I. Para octubre de 1518, Wolsey había diseñado el Tratado de Londres con el papado, con la idea de conseguir un triunfo para la diplomacia inglesa, ubicando al reino en el centro de una nueva alianza europea con el ostensible objeto de repeler las invasiones moriscas a España, tal como había solicitado el Papa. En 1519 también murió Maximiliano, y Wolsey, que a la sazón era Cardenal de la iglesia católica, propuso secretamente a Enrique como candidato para el puesto a pesar de que públicamente parecía apoyar al rey francés, Francisco I. Finalmente, los príncipes electoreseligieron a Carlos I de España. La rivalidad subsecuente entre Francia y España, permitió a Enrique actuar como mediador. Así empezó a manejar el equilibrio del poder europeo. Tanto Francisco I como Carlos I intentaron gozar del favor de Enrique VIII, Francisco en forma espectacular y deslumbrante, con el encuentro en el Campo del Paño de oro, y Carlos I con toda solemnidad en los encuentros de Kent. Después de 1521, sin embargo, la influencia inglesa sobre Europa comenzó a menguar. Enrique entró en una alianza con Carlos I a través del tratado de Brujas, y Francisco I de Francia fue derrotado por el ejército imperial de Carlos I en la Batalla de Pavía, en febrero de 1525. La confianza del emperador en Enrique disminuyó al mismo ritmo que el poder inglés sobre el continente. Enrique VIII se mostró reacio en ayudarlo a conquistar la Flor de Lis, a pesar de las garantías de Carlos I. Esto terminó con el Tratado de Westminster, en 1527. El interés de Enrique en los asuntos europeos se extendió hasta el ataque contra la revolución alemana de Lutero. En 1521 le dedicó su "Defensa de los siete sacramentos", que le valió el título de "Defensor de la Fe".En base a esto, se lo reconoció con el título de inclitissimus.Este honor lo mantuvo aún después de romper con Roma, y es todavía usado por la monarquía británica.
La cuestión real
La coronación de Enrique VIII fue la primera pacífica que había tenido Inglaterra en muchos años; sin embargo, todavía tenía que ponerse a prueba la legitimidad de la dinastía Tudor.
El pueblo inglés parecía disconforme con las reglas de sucesión femenina, y Enrique sintió que sólo un heredero varón podría asegurar el trono. Aunque la reina Catalina quedó embarazada al menos siete veces (por última vez en 1518), sólo uno de los vástagos, la princesa Mary, sobrevivió a la infancia. Enrique había frecuentado concubinas, incluyendo a María Bolena y a Isabel Blount, con quien había tenido un hijo ilegítimo, Henry Fitzroy, primer duque de Richmond y Somerset. En 1526, cuando estuvo claro que la reina Catalina no podría tener más niños, Enrique comenzó a perseguir a la hermana de María Bolena, Ana.
Aunque no cabe duda de la motivación principal de Enrique para divorciarse de Catalina, su deseo de tener un heredero varón, se encaprichó con Ana, a pesar de su inexperiencia infantil y su poco atractivo. El largo intento del Rey para terminar su matrimonio con la reina Catalina, fue apodada "La cuestión real". El cardenal Wolsey y William Warham comenzaron secretamente a investigar la validez del casamiento. Obviamente, la reina Catalina había testificado que su matrimonio con Arturo, Príncipe de Gales, no había sido consumado y, en consecuencia, no había impedimento para el subsecuente casamiento con Enrique. La investigación no pudo ir más allá, y se desestimó.
Sin informar al cardenal Wolsey, Enrique apeló directamente a la Santa Sede. Envió a su secretario William Knight a Roma para argüir que la Bula de Julio II había sido obtenida mediante engaños, y era en consecuencia nula. Además, pedía al papa Clemente VII que le otorgase una dispensa para permitirle desposar a cualquier mujer, incluso en el primer grado de afinidad. Esta dispensa era necesaria, ya que Enrique había previamente tenido relaciones con la hermana de Ana Bolena, Mary.
Knight se encontró con que el Papa Clemente VII era prácticamente prisionero del Emperador Carlos V. Tuvo dificultades hasta para entrevistarse con el Papa y, cuando finalmente lo logró, no consiguió los resultados que buscaba. Clemente VII no estaba de acuerdo en anular el matrimonio, pero otorgó la dispensa, presumiendo que la misma no tendría mucho efecto mientras Enrique hubiera de permanecer casado con Catalina.
Informado de lo obtenido por el representante del Rey, el Cardenal Wolsey envió a Stephen Gardiner y a Edward Fox a Roma. Quizá temiendo al sobrino de Catalina, (el Emperador Carlos V), el Papa Clemente inicialmente evitó atender sus reclamaciones. Fox fue enviado de regreso con una comisión autorizando el inicio de un proceso, pero las restricciones impuestas la tornaban prácticamente insignificante.
Gardiner procuró formar una comisión ejecutiva que decidiera con antelación los puntos legales a discutir. Clemente VII fue persuadido para aceptar tal propuesta, y permitió al cardenal Wolsey y al cardenal Lorenzo Campeggio a llevar el caso juntos. La comisión actuó en secreto; sus conclusiones no debían ser mostradas a nadie, y debían permanecer siempre en poder de Campeggio. La comisión estableció que la Bula Papal autorizando el casamiento de Enrique con Catalina sería declarada nula si los alegatos en que se basó se demostraban falsos. Por ejemplo, la Bula sería nula si resultaba falso que el matrimonio había sido absolutamente necesario para mantener la alianza anglo-hispana.
El cardenal Campeggio llegó a Inglaterra en 1528. Los procedimientos, sin embargo, se paralizaron cuando los españoles emitieron un segundo documento que presumía el otorgamiento de la necesaria dispensa. Se aseguraba que, unos pocos meses antes de otorgarle la dispensa en una Bula pública, el Papa Julio II había otorgado lo mismo en una nota privada enviada a España. La comisión, sin embargo, sólo hizo mención a la Bula: no autorizó a los cardenales Wolsey y Campeggio a determinar la validez de la nota, y durante ocho meses, las partes litigaron sobre su autenticidad. Durante la primavera de 1529, el equipo legal de Enrique VIII completó el "libelo", sumario de los argumentos reales incluyendo Levítico 2021, que fue presentado ante los delegados papales, y donde se observa por ejemplo lo siguiente:
18 de junio de 1529: La Reina fue convocada al gran hall del Convento de los monjes negros en Londres. El rey, sobre una plataforma elevada, se sentó en el extremo. A alguna distancia, Catalina tomó su lugar. Los cardenales, sentados a menor nivel que el rey, flanqueaban la presencia real, y cerca tomaron asiento el Arzobispo de Canterbury y los restantes obispos. El Doctor Richard Sampson, luego obispo de Chichester, y el Doctor John Bell, luego obispo de Worcester, lideraban a quienes litigaban por el Rey. Representando a la Reina estaban John Fisher, obispo de Rochester, y Doctor Standish, un monje gris y obispo de St.Asaph. Siguiendo una serie de deliberaciones, la causa fue elevada en apelación a Roma, principalmente luego que el sobrino de Catalina, Carlos V, presionara al Papa para llamar al cardenal Campeggio de regreso, y Catalina fue puesta al cuidado de Sir Edmund Bedingfield en el castillo de Kimbolton.
Enojado con el cardenal Wolsey por la demora, Enrique lo despojó de su poder y riqueza. Lo acusó de "præmunire", pero Wolsey murió al poco tiempo. Con el Cardenal Wolsey cayeron otros poderosos miembros de la Iglesia en Inglaterra; en las oficinas del Lord Canciller y del Tenedor de sellos fueron nombrados laicos en cargos antes reservados únicamente a clérigos.
El poder entonces pasó a Sir Thomas More como nuevo Lord Canciller, a Thomas Cranmer como nuevo arzobispo de Canterbury y a Thomas Cromwell como primer conde de Essex y Secretario de Estado de Inglaterra. El 25 de enero de 1533, Cranmer participó de la boda entre Enrique y Ana Bolena. En mayo, anuncia la anulación del matrimonio con Catalina, y poco después declara válido al matrimonio con Ana. La Princesa Mary fue rebajada a hija ilegítima, y reemplazada como presunta heredera por la nueva hija de Ana, la Princesa Isabel. Catalina perdió el título de "Reina", y se convirtió en la Princesa viuda de Gales; María dejó de ser "Princesa de Gales", para pasar a ser una simple "Lady". Catalina de Aragón, Reina de Inglaterra, murió de cáncer en 1536. Sir Thomas More aceptó que el Parlamento hiciera reina a Ana, pues del Parlamento emanaban las leyes y no se pronunció sobre que Enrique VIII fuese cabeza de la Iglesia de Inglaterra, llegando a dimitir como Lord Canciller para no tener que pronunciarse. Sabía que la vida le iba en ello. Durante un tiempo Enrique VIII le dejo tranquilo pero su silencio era tan atronador para toda Inglaterra que al final le quiso hacer hablar. Muchas veces fue interrogado. Fue encerrado en la Torre de Londres y llevado a juicio que incluyo falsos testimonios. La función de acusación fue ejercida por Thomas Cromwell. Hallado culpable de alta traición debido al falso testimonio fue condenado a muerte. Una vez dictada la sentencia y al solicitársele por los jueces unas últimas palabras por fin habló, diciendo que el juicio había sido una patraña y negando que Enrique VIII pudiera ser cabeza de la Iglesia. Fue ajusticiado en 1535. Como mártir la Iglesia católica lo elevó a los altares.
ISABEL I
En 1558, tras la muerte de María, Isabel subió al trono, siendo coronada el 15 de enero de 1559, en lo que fue la última ceremonia de coronación en latín de Inglaterra, a partir de su sucesor, Jacobo I, el rito de coronación se realizó en inglés. Isabel era mucho más popular que su hermana María y se dice que, tras la muerte de ésta, el pueblo lo celebró por las calles.
Isabel I en su coronación.
Al comienzo de su reinado, la política exterior de Isabel se caracterizó por su cautelosa relación con la España de Felipe II, que se había ofrecido a casarse con ella en 1559, y sus problemáticas relaciones con Escocia y Francia, país este último con el que se encontraba en guerra debido a que su hermana María había decidido apoyar a su marido Felipe en la guerra casi continua en la que se hallaban inmersas España y Francia desde 1522.
La reina de Escocia, María Estuardo, nieta de Margarita Tudor (la hermana de Enrique VIII, el padre de Isabel), estaba casada con Francisco II de Francia. Aunque residía en Francia, su madre, María de Guisa; parte de una de las más poderosas y cátolicas casas nobiliarias francesas, la de Guisa, regía el reino en su ausencia, defendiendo los intereses de los católicos en Escocia.
Debido a la guerra contra Francia en la que se hallaba Inglaterra, Francisco II apoyó las pretensiones de su mujer María Estuardo al trono inglés, mientras que la madre de ésta última, María de Guisa permitió la presencia de tropas francesas en bases escocesas.
Rodeados por la amenaza francesa, Isabel y Felipe se vieron forzados a unir fuerzas, pese a sus diferencias religiosas. Por un lado, y gracias a la mediación de Felipe, Inglaterra se sumó al tratado de paz de Cateau-Cambrésis en 1559, en el que Isabel renunció formalmente a la última plaza de soberanía inglesa en Francia, Calais, que había sido capturada por Francisco de Guisa, hermano de María de Guisa, el año anterior, mientras que Francia se comprometía a retirar su apoyo a las pretensiones de María Estuardo al trono inglés. Durante las celebraciones que acompañaron a la firma de este tratado de paz, Francisco II murió, lo que provocó en 1561 el regreso de su esposa María a Escocia
Además, en el mismo año (1559), Isabel apoyó la revolución de John Knox, líder protestante escocés, que buscaba eliminar la influencia católica en Escocia. Isabel envió un ejército a sitiar Leith, donde se concentraban las tropas francesas, y una armada a bloquear el Firth of Forth, donde se esperaba que los franceses desembarcaran refuerzos para apoyar a los escoceses. Aunque el sitio de Leith fue un terrible fracaso, la armada logró impedir el desembarco francés, y facilitó la victoria rebelde, logrando, tras la muerte de María de Guisa en 1560, la firma por parte de representantes de María Estuardo del Tratado de Edimburgo, que eliminó la influencia francesa en Escocia, aunque María se negó siempre a ratificar dicho tratado.
Mientras tanto, en Francia, Catalina de Médicis, regente en nombre de Carlos IX tras la muerte de Francisco II, fue incapaz de impedir a Francisco de Guisa llevar a cabo una matanza de hugonotes, con lo que estalló una guerra religiosa entre la casa católica de Guisa, dirigida por Francisco y la casa protestante de Borbón, dirigida por el príncipe de Condé, Luis Borbón. Isabel apoyo la causa protestante, llegando a comprar a estos últimos el puerto de El Havre, que pensaba intercambiar por Calais al final de la guerra. Sin embargo, tras la tregua entre protestantes y católicos de 1563, Isabel fue incapaz de retener El Havre y firmó una paz con Francia en 1564.
Tras las victorias en Escocia y la desafortunada intervención en Francia, desaparecieron los únicos elementos comunes de la política exterior de Isabel y Felipe II, lo que se tradujo en un continuo decaimiento de las relaciones entre ambos países, a la vez que en un acercamiento de Inglaterra a Francia.
Desde los primeros años de su reinado, Isabel depositó su confianza en Sir William Cecil (Lord Burghley desde 1572), que fue primero Secretario Real y luego Tesorero real hasta su muerte en 1598, momento en el cual la confianza de la reina pasó al hijo de éste, Robert Cecil.
OSCURANTISMO ESPAÑOL

FERNANDO DE ARAGON
Fernando El Católico
Fernando II,El Católico,nació en Sos del Rey el 10 de marzo de 1.452 y murió en Madrigalejo el 23 de enero de 1.516.Era hijo de Juan II de Aragón y de su segunda esposa Juana Enríquez.Fue rey de Aragón,de Sicilia y de Nápoles y rey consorte de Castilla. En 1.461,a la muerte de su hermano el príncipe de Viana,fue nombrado heredero de Aragón y en 1.468 su padre lo nombra rey de Sicilia.
Un año después,en 1.469,se casa con la princesa Isabel de Castilla en Valladolid.
En 1.479 muere su padre y accede al trono de Aragón.
La unión de Castilla y Aragón
Un año después,en 1.469,se casa con la princesa Isabel de Castilla en Valladolid.
En 1.479 muere su padre y accede al trono de Aragón.
La unión de Castilla y Aragón
El año 1.479 es el año de la unificación de Castilla y Aragón,aunque cada reino seguirá teniendo sus propias leyes e instituciones.
El año 1.481 Isabel y Fernando empiezan la guerra contra el reino musulmán de Granada,que acabaría con la victoria en enero de 1.492.De esta manera se terminaba la Reconquista y se consigue la unificación de los reinos peninsulares,a excepción de Portugal y Navarra.En 1.512,Fernando consigue la unificación de Navarra.
Bajo el reinado de los Reyes Católicos y con su apoyo Colón descubre América y realiza sus viajes al Nuevo Mundo.
Cuando en 1.504 fallece Isabel,Fernando es nombrado regente de Castilla hasta su muerte en 1.516 en el pueblo cacereño de Madrigalejo.
El año 1.481 Isabel y Fernando empiezan la guerra contra el reino musulmán de Granada,que acabaría con la victoria en enero de 1.492.De esta manera se terminaba la Reconquista y se consigue la unificación de los reinos peninsulares,a excepción de Portugal y Navarra.En 1.512,Fernando consigue la unificación de Navarra.
Bajo el reinado de los Reyes Católicos y con su apoyo Colón descubre América y realiza sus viajes al Nuevo Mundo.
Cuando en 1.504 fallece Isabel,Fernando es nombrado regente de Castilla hasta su muerte en 1.516 en el pueblo cacereño de Madrigalejo.

ISABEL DE CASTILLA
Podemos decir que si Isabel la Católica no hubiera sido una reina tan poderosa sino una monarca sumisa y callada el ajedrez no habría cambiado?
Se puede especular con esa idea, pero hay una cosa que vale la pena destacar. El ajedrez se ha nutrido de la vida.
Todo lo que sabemos es que de no haberse introducido la reina, el destino del ajedrez habría sido, probablemente, un juego muy diferente, con un tablero de mayores proporciones (de 10x10, de 11x10) como por ejemplo ha pasado el juego de damas.
En definitiva, es probable que el ajedrez habría perdido parte de su dimensión artística o científica y evolucionado a un juego más azaroso.
Así que otro de los grandes méritos del cambio, además de la idea avanzada y renacentista de rendir tributo a la mujer y su papel emergente, está en que el ajedrez ha avanzado a la dimensión artística actual.
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El oscurantismo es, ante todo, una forma de censurar la verdad, como la que llevan a cabo las sociedades secretas masónicas que viven parasitariamente de lo que otros producen con fe y libertad. En la Edad Media se fundaron las Universidades para desarrollar el conocimiento en un debate libre, estaban abiertas al púbico en general y han sido fundamentales en el despegue cultural, intelectual y científico de Occidente, pero una vez que las lógias secretas se hicieron con el moder político mediante genocidios como el de la Vendée y revoluciones criminales tratan de impedir que el pueblo acceda al conocimiento cuyo monopolio tanto benefica a dichas sociedades y a us oscuros dirigentes. Hay que destacar que las sociedades masónicas no admiten a mujeres, ni a negros, ni a trabajadores; sus miembros son un oscuro grupo de intereses perversos que desfiguran la verdad en su propio beneficio. Utilizan el conocimiento en provecho de la élite masónica y, por ello, prefieren mantener al pueblo en la ignorancia y tratan de apartarlo de la Iglesia. Para ello no dudan a emplear drogas y manipular los medios de comunicación pero, principalmente, mantienen ocultos sus intereses y a su casta dirigente. De ahí que todo lo relacionado con ese tipo de sectas pueda considerarse oscurantismo
Un primer paso del oscurantismo consiste en decir que la verdad es relativa, así nadie tiene que preocuparse ya por si algo es verdad o no. Si es relativa desaparece el afan de conocer la verdad y la ciencia, entonces deja de ser un obstáculo a la apropiación inmoral de los bienes ajenos, deja de ser un límite a la disposición de la vida de los demás. Otro paso consiste en acusar a los demás del oscurantismo que producen y en el que navegan esas sociedades secretas.
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El oscurantismo es, ante todo, una forma de censurar la verdad, como la que llevan a cabo las sociedades secretas masónicas que viven parasitariamente de lo que otros producen con fe y libertad. En la Edad Media se fundaron las Universidades para desarrollar el conocimiento en un debate libre, estaban abiertas al púbico en general y han sido fundamentales en el despegue cultural, intelectual y científico de Occidente, pero una vez que las lógias secretas se hicieron con el moder político mediante genocidios como el de la Vendée y revoluciones criminales tratan de impedir que el pueblo acceda al conocimiento cuyo monopolio tanto benefica a dichas sociedades y a us oscuros dirigentes. Hay que destacar que las sociedades masónicas no admiten a mujeres, ni a negros, ni a trabajadores; sus miembros son un oscuro grupo de intereses perversos que desfiguran la verdad en su propio beneficio. Utilizan el conocimiento en provecho de la élite masónica y, por ello, prefieren mantener al pueblo en la ignorancia y tratan de apartarlo de la Iglesia. Para ello no dudan a emplear drogas y manipular los medios de comunicación pero, principalmente, mantienen ocultos sus intereses y a su casta dirigente. De ahí que todo lo relacionado con ese tipo de sectas pueda considerarse oscurantismo
Un primer paso del oscurantismo consiste en decir que la verdad es relativa, así nadie tiene que preocuparse ya por si algo es verdad o no. Si es relativa desaparece el afan de conocer la verdad y la ciencia, entonces deja de ser un obstáculo a la apropiación inmoral de los bienes ajenos, deja de ser un límite a la disposición de la vida de los demás. Otro paso consiste en acusar a los demás del oscurantismo que producen y en el que navegan esas sociedades secretas.
la edad media
La Edad Media es un período histórico que comienza en el año 476 (aunque actualmente los historiadores del periodo prefieren hacer un termino intermedio entre antigüedad y edad media, de esta forma en el 476 empezaría la denominada Antigüedad Tardía, que de hecho seria como un periodo de transición) con la caída del Imperio Romano de Occidente tras ser destronado el último emperador, Rómulo Augústulo, por el jefe de los bárbaros, Odoacro, y finaliza en 1492 con el descubrimiento de América.[1] Algunos historiadores aceptan versiones de su final en 1453 con la caída del Imperio Romano de Oriente.
La Edad Media, o Medievo, se separa en períodos: Temprana Edad Media (siglo V a siglo IX), Alta Edad Media (siglo IX a siglo XI) y Baja Edad Media (siglo XI a siglo XV).El Medievo es considerado como una época oscura atrasada cultural y socialmente. Aunque en el Medievo y el Feudalismo se sentaron las bases del desarrollo de la posterior expansión europea, el nacimiento del capitalismo y la modernidad.
Existe una diferencia entre la Edad Media y el Feudalismo, aunque están muy unidos:
Edad Media: es un período histórico que va del siglo V al XV.
Feudalismo: sistema político, económico y social que rigió en Europa en este período.
Aunque se han propuesto varias fechas para el inicio de la Edad Media, de las cuales la más extendida es la del año 476, lo cierto es que no podemos ubicar el inicio de una forma tan exacta ya que la Edad Media no nace, sino que "se hace" a consecuencia de todo un largo y lento proceso que se extiende por espacio de cinco siglos y que provoca cambios enormes a todos los niveles de una forma muy profunda que incluso repercutirán hasta nuestros días. Podemos considerar que ese proceso empieza a principios del siglo IV con Constantino y en Bajo Imperio y culmina en la época en que se corona el nuevo Emperador de Occidente (Carlomagno, año 800). Diocleciano, por ejemplo, realizó un paso previo hacia el Feudalismo cuando prohibió a los campesinos cambiar de domicilio, teniendo que trabajar siempre la misma tierra. El proceso de transición entre la Antigüedad y la Edad Media, se puede resumir en una serie de peldaños consecutivos:
Legalización y posterior imposición del cristianismo (principios S. IV).
Crisis total del Esclavismo, se introducen los primeros rudimentos del Feudalismo (Reinado de Constantino).
Desurbanización de las grandes ciudades romanas de Occidente (s. III a V).
Caída nominal del Imperio Romano, organización política por excelencia del sistema Esclavista (476).
Nacimiento de los primeros estados germanorromanos a raíz del asentamiento de las "tribus bárbaras" (s. V y VI).
Desarrollo y normalización de las instituciones de gobierno de los "estados bárbaros" que habían sobrevivido al siglo V (s. VII-VIII).
Perfeccionamiento y consolidación del Feudalismo como sistema económico de la Edad Media (s. V a IX).
Fundación del Imperio Carolingio a partir del Reino Franco, es la "semilla de los principales estados europeos" (Año 800)
La Edad Media, o Medievo, se separa en períodos: Temprana Edad Media (siglo V a siglo IX), Alta Edad Media (siglo IX a siglo XI) y Baja Edad Media (siglo XI a siglo XV).El Medievo es considerado como una época oscura atrasada cultural y socialmente. Aunque en el Medievo y el Feudalismo se sentaron las bases del desarrollo de la posterior expansión europea, el nacimiento del capitalismo y la modernidad.
Existe una diferencia entre la Edad Media y el Feudalismo, aunque están muy unidos:
Edad Media: es un período histórico que va del siglo V al XV.
Feudalismo: sistema político, económico y social que rigió en Europa en este período.
Aunque se han propuesto varias fechas para el inicio de la Edad Media, de las cuales la más extendida es la del año 476, lo cierto es que no podemos ubicar el inicio de una forma tan exacta ya que la Edad Media no nace, sino que "se hace" a consecuencia de todo un largo y lento proceso que se extiende por espacio de cinco siglos y que provoca cambios enormes a todos los niveles de una forma muy profunda que incluso repercutirán hasta nuestros días. Podemos considerar que ese proceso empieza a principios del siglo IV con Constantino y en Bajo Imperio y culmina en la época en que se corona el nuevo Emperador de Occidente (Carlomagno, año 800). Diocleciano, por ejemplo, realizó un paso previo hacia el Feudalismo cuando prohibió a los campesinos cambiar de domicilio, teniendo que trabajar siempre la misma tierra. El proceso de transición entre la Antigüedad y la Edad Media, se puede resumir en una serie de peldaños consecutivos:
Legalización y posterior imposición del cristianismo (principios S. IV).
Crisis total del Esclavismo, se introducen los primeros rudimentos del Feudalismo (Reinado de Constantino).
Desurbanización de las grandes ciudades romanas de Occidente (s. III a V).
Caída nominal del Imperio Romano, organización política por excelencia del sistema Esclavista (476).
Nacimiento de los primeros estados germanorromanos a raíz del asentamiento de las "tribus bárbaras" (s. V y VI).
Desarrollo y normalización de las instituciones de gobierno de los "estados bárbaros" que habían sobrevivido al siglo V (s. VII-VIII).
Perfeccionamiento y consolidación del Feudalismo como sistema económico de la Edad Media (s. V a IX).
Fundación del Imperio Carolingio a partir del Reino Franco, es la "semilla de los principales estados europeos" (Año 800)
EL feudAliSmo
EL FEUDALISMO
El sistema feudal
Caballero medieval del siglo XIII.
El fracaso del proyecto político centralizador de Carlomagno llevó a la entronización sin mayores contrapesos, de un sistema político, económico y social llamado el Feudalismo. Dos instituciones eran claves para su funcionamiento:
Había una jerarquía de señores y vasallos vinculados a través del vasallaje. Por el vasallaje, un vasallo se ofrecía a un señor, entablando un contrato en donde el vasallo debía obediencia y lealtad, y el señor debía protección. Ésta era la única manera de garantizar el orden. Los privilegios de la nobleza la obligaban a encargarse de que todo funcionase. Para ello recurrieron a acuerdos de dependencia mutua conocidos con el nombre de relaciones feudo-vasalláticas, que podían ser de dos tipos:
Vasallaje. Es un pacto entre dos miembros de la nobleza de distinta categoría. El caballero de menor rango se convertía en vasallo del noble más poderoso por medio de la Ceremonia de Homenaje e Investidura. El vasallo prestaba homenaje al señor —humillándose ante él— y éste le investía dándole una espada, o bien un báculo si era religioso. El señor protegía al vasallo y le otorgaba un feudo (un castillo, un monasterio o un simple sueldo), a cambio, el vasallo le juraba fidelidad y estaba obligado a prestarle ayuda militar y consejo.
Encomienda. Es un pacto entre los campesinos y el señor feudal. El señor acogía a los campesinos en su feudo, les proporcionaba una pequeña porción de tierra (manso) para que pudieran subsistir y les protegía si eran atacados. A cambio, el campesino se convertía en su siervo y pasaba a la doble jurisdicción del señor feudal: el Señorío Territorial, que obligaba al campesino a pagar una parte de sus rentas al noble; y el Señorío Jurisdiccional, que convertía al señor feudal en gobernante y juez del territorio en el que vivía el campesino.
La sociedad estaba organizada de manera estamental, en los llamados estamentos u ordines: nobleza, clero y campesinado (los hombres que guerrean, los que rezan y los que trabajan, según una formulación de la época).
Nobleza feudal. Los bellatores o guerreros era la Nobleza, en ella distinguimos: La alta nobleza (marqueses, condes y duques) poseía grandes feudos; y la baja nobleza o caballeros (barones, infanzones, hidalgos…), con feudos pequeños, eran vasallos de los más poderosos.
Clero feudal. Los oratores o clérigos era la Iglesia: algunos formaban una élite poderosa llamada alto clero (abades, obispos), y otros más humildes (curas de pueblo o monjes) estaban subordinados a su autoridad.
Pueblo llano. Los laboratores o trabajadores, era el pueblo llano, por tanto, los más numerosos, y generalmente estaban sometidos a los otros estamentos. Estaban compuestos por campesinos, siervos de los señores feudales, y que eran los más numerosos, y por artesanos, que eran escasos y vivían en las pocas ciudades que había. Si dependían del rey (realengo) y no de un señor feudal, prosperaban más.
Las tres órdenes eran consecuencia básica de la estructura social a la caída del Imperio Carolingio. Así, los señores feudales son la continuación de las líneas clientelares de los condes carolingios, mientras que el campesinado suponía el total de libres y esclavos que pasan a ser dependientes de la aristocracia. El clero, por su parte, tenía su lugar gracias a la influencia que la Iglesia Católica había ejercido desde finales del Imperio y a la carcasa ideológica que creó a partir del estudio de los Padres de la Iglesia (la Ciudad de Dios), y comienzos de la Edad Media. El campesino lo era por herencia, y rara vez tenía oportunidad de ascender de nivel. El noble lo era generalmente por herencia, aunque en ocasiones podía alguien ennoblecerse como soldado de fortuna, después de una victoriosa carrera de armas (como fue el caso, por ejemplo, de Roberto Guiscardo). El clero, por su parte, era reclutado por cooptación. Todo esto le daba al sistema feudal una extraordinaria estabilidad, en donde había "un lugar para cada hombre, y cada hombre en su lugar", al tiempo que una extraordinaria flexibilidad, porque permitía al poder político y económico atomizarse a través de toda Europa, desde España hasta Polonia.
Esta nueva estructura social encontró concreción en una nueva forma de arte, el llamado arte románico, cuyo antecedente más remoto es la Capilla Palatina de Aquisgrán construida en tiempos del Imperio Carolingio, y que manifestó todo su esplendor en el llamado Estilo Otónico que imperó en Alemania durante el siglo X, y comienzos del siglo XI.
La expansión del sistema feudal
La enorme flexibilidad del Feudalismo como sistema social permitió el desarrollo de dos procesos, que se retroalimentaron mutuamente favoreciendo una rápida expansión. Por una parte, al asignarle un lugar a cada persona dentro del sistema, permitió la expulsión de todos aquellos para quienes no había lugar, enviándolos como colonos y aventureros militares a tierras no ganadas para la Cristiandad Occidental, expandiendo así brutalmente sus límites. Por la otra, al asegurar un cierto orden y estabilidad social para el mundo agrario, difuminando las guerras hasta convertirlas en una especie de rumor sordo de la época, permitió el inicio de la concentración de riquezas que llevaría a la vuelta de poco tiempo al resurgimiento económico de Europa Occidental. Irónicamente, ambos procesos terminarían por minar las bases del feudalismo, y llevarlo hacia su destrucción.
La expansión geográfica se llevó a cabo, o se intentó llevar a cabo, al menos, en varias direcciones. En España, después de la disolución del Califato de Córdoba en al año 1031, se creó un vacío de poder que los reinos feudales cristianohispánicos de Castilla, León, Navarra, Portugal y Aragón intentaron aprovechar, expandiéndose en la llamada Reconquista. En las Islas Británicas, el reino de Inglaterra intentó repetidas veces invadir a Gales, Escocia e Irlanda, con mayor o menor éxito. En Europa del Norte, acabadas las invasiones de los vikingos, las riquezas saqueadas por éstos sirvieron para adquirir productos y servicios occidentales, creando en el Mar Báltico una próspera red comercial que atrajo a los escandinavos a la civilización occidental. Muchos descendientes de vikingos, apodados los normandos, se instalaron en Normandía, Inglaterra, Sicilia y el sur de Italia, creando reinos centralizados y eficientes: entre ellos están Rolón, Guillermo el Conquistador y Rogerio I de Sicilia. En el este, en el año 955, Otón el Grande batió a los magiares en la Batalla del Río Lech y reincorporó Hungría a Occidente, al tiempo que comenzaba la "germanización" de Polonia, hasta entonces pagana. Poco después, en tiempos de Enrique el León (siglo XII), los alemanes se abrían paso a través de las tierras de los vendos, hasta el Mar Báltico. Pero sin lugar a dudas, el movimiento de expansión más espectacular, aunque finalmente fallido, fueron las Cruzadas, en donde selectos miembros de la nobleza guerrera occidental cruzaron el Mar Mediterráneo e invadieron el Medio Oriente, creando reinos de efímera duración.
El balance de esta expansión fue espectacular. En la época del Tratado de Verdún de 843, el sistema social cristianooccidental se extendía por Francia, parte de Alemania, la porción sur de las Islas Británicas, y la mitad norte de España e Italia. Un siglo después, en la época de Batalla del Río Lech (955), no había región de Europa Occidental a salvo de los invasores bárbaros. En la época de la Batalla de Navas de Tolosa (1212), por su parte, habían sido "occidentalizadas" toda Italia hasta Sicilia, Escocia, Gales, cerca de la mitad de la Península Ibérica, Polonia y Escandinavia, y las incursiones militares occidentales habían puesto en manos occidentales lugares tan lejanos como Constantinopla o Jerusalén, al tiempo que tierras como Lituania, Bohemia o Irlanda estaban sometidas a una presión militar occidental cada vez mayor.
Todo esto tuvo por consecuencia la creación de nuevas redes comerciales, que contribuyeron a la suerte de "milagro económico" que a veces es llamada la revolución del siglo XII.
El sistema feudal
Caballero medieval del siglo XIII.
El fracaso del proyecto político centralizador de Carlomagno llevó a la entronización sin mayores contrapesos, de un sistema político, económico y social llamado el Feudalismo. Dos instituciones eran claves para su funcionamiento:
Había una jerarquía de señores y vasallos vinculados a través del vasallaje. Por el vasallaje, un vasallo se ofrecía a un señor, entablando un contrato en donde el vasallo debía obediencia y lealtad, y el señor debía protección. Ésta era la única manera de garantizar el orden. Los privilegios de la nobleza la obligaban a encargarse de que todo funcionase. Para ello recurrieron a acuerdos de dependencia mutua conocidos con el nombre de relaciones feudo-vasalláticas, que podían ser de dos tipos:
Vasallaje. Es un pacto entre dos miembros de la nobleza de distinta categoría. El caballero de menor rango se convertía en vasallo del noble más poderoso por medio de la Ceremonia de Homenaje e Investidura. El vasallo prestaba homenaje al señor —humillándose ante él— y éste le investía dándole una espada, o bien un báculo si era religioso. El señor protegía al vasallo y le otorgaba un feudo (un castillo, un monasterio o un simple sueldo), a cambio, el vasallo le juraba fidelidad y estaba obligado a prestarle ayuda militar y consejo.
Encomienda. Es un pacto entre los campesinos y el señor feudal. El señor acogía a los campesinos en su feudo, les proporcionaba una pequeña porción de tierra (manso) para que pudieran subsistir y les protegía si eran atacados. A cambio, el campesino se convertía en su siervo y pasaba a la doble jurisdicción del señor feudal: el Señorío Territorial, que obligaba al campesino a pagar una parte de sus rentas al noble; y el Señorío Jurisdiccional, que convertía al señor feudal en gobernante y juez del territorio en el que vivía el campesino.
La sociedad estaba organizada de manera estamental, en los llamados estamentos u ordines: nobleza, clero y campesinado (los hombres que guerrean, los que rezan y los que trabajan, según una formulación de la época).
Nobleza feudal. Los bellatores o guerreros era la Nobleza, en ella distinguimos: La alta nobleza (marqueses, condes y duques) poseía grandes feudos; y la baja nobleza o caballeros (barones, infanzones, hidalgos…), con feudos pequeños, eran vasallos de los más poderosos.
Clero feudal. Los oratores o clérigos era la Iglesia: algunos formaban una élite poderosa llamada alto clero (abades, obispos), y otros más humildes (curas de pueblo o monjes) estaban subordinados a su autoridad.
Pueblo llano. Los laboratores o trabajadores, era el pueblo llano, por tanto, los más numerosos, y generalmente estaban sometidos a los otros estamentos. Estaban compuestos por campesinos, siervos de los señores feudales, y que eran los más numerosos, y por artesanos, que eran escasos y vivían en las pocas ciudades que había. Si dependían del rey (realengo) y no de un señor feudal, prosperaban más.
Las tres órdenes eran consecuencia básica de la estructura social a la caída del Imperio Carolingio. Así, los señores feudales son la continuación de las líneas clientelares de los condes carolingios, mientras que el campesinado suponía el total de libres y esclavos que pasan a ser dependientes de la aristocracia. El clero, por su parte, tenía su lugar gracias a la influencia que la Iglesia Católica había ejercido desde finales del Imperio y a la carcasa ideológica que creó a partir del estudio de los Padres de la Iglesia (la Ciudad de Dios), y comienzos de la Edad Media. El campesino lo era por herencia, y rara vez tenía oportunidad de ascender de nivel. El noble lo era generalmente por herencia, aunque en ocasiones podía alguien ennoblecerse como soldado de fortuna, después de una victoriosa carrera de armas (como fue el caso, por ejemplo, de Roberto Guiscardo). El clero, por su parte, era reclutado por cooptación. Todo esto le daba al sistema feudal una extraordinaria estabilidad, en donde había "un lugar para cada hombre, y cada hombre en su lugar", al tiempo que una extraordinaria flexibilidad, porque permitía al poder político y económico atomizarse a través de toda Europa, desde España hasta Polonia.
Esta nueva estructura social encontró concreción en una nueva forma de arte, el llamado arte románico, cuyo antecedente más remoto es la Capilla Palatina de Aquisgrán construida en tiempos del Imperio Carolingio, y que manifestó todo su esplendor en el llamado Estilo Otónico que imperó en Alemania durante el siglo X, y comienzos del siglo XI.
La expansión del sistema feudal
La enorme flexibilidad del Feudalismo como sistema social permitió el desarrollo de dos procesos, que se retroalimentaron mutuamente favoreciendo una rápida expansión. Por una parte, al asignarle un lugar a cada persona dentro del sistema, permitió la expulsión de todos aquellos para quienes no había lugar, enviándolos como colonos y aventureros militares a tierras no ganadas para la Cristiandad Occidental, expandiendo así brutalmente sus límites. Por la otra, al asegurar un cierto orden y estabilidad social para el mundo agrario, difuminando las guerras hasta convertirlas en una especie de rumor sordo de la época, permitió el inicio de la concentración de riquezas que llevaría a la vuelta de poco tiempo al resurgimiento económico de Europa Occidental. Irónicamente, ambos procesos terminarían por minar las bases del feudalismo, y llevarlo hacia su destrucción.
La expansión geográfica se llevó a cabo, o se intentó llevar a cabo, al menos, en varias direcciones. En España, después de la disolución del Califato de Córdoba en al año 1031, se creó un vacío de poder que los reinos feudales cristianohispánicos de Castilla, León, Navarra, Portugal y Aragón intentaron aprovechar, expandiéndose en la llamada Reconquista. En las Islas Británicas, el reino de Inglaterra intentó repetidas veces invadir a Gales, Escocia e Irlanda, con mayor o menor éxito. En Europa del Norte, acabadas las invasiones de los vikingos, las riquezas saqueadas por éstos sirvieron para adquirir productos y servicios occidentales, creando en el Mar Báltico una próspera red comercial que atrajo a los escandinavos a la civilización occidental. Muchos descendientes de vikingos, apodados los normandos, se instalaron en Normandía, Inglaterra, Sicilia y el sur de Italia, creando reinos centralizados y eficientes: entre ellos están Rolón, Guillermo el Conquistador y Rogerio I de Sicilia. En el este, en el año 955, Otón el Grande batió a los magiares en la Batalla del Río Lech y reincorporó Hungría a Occidente, al tiempo que comenzaba la "germanización" de Polonia, hasta entonces pagana. Poco después, en tiempos de Enrique el León (siglo XII), los alemanes se abrían paso a través de las tierras de los vendos, hasta el Mar Báltico. Pero sin lugar a dudas, el movimiento de expansión más espectacular, aunque finalmente fallido, fueron las Cruzadas, en donde selectos miembros de la nobleza guerrera occidental cruzaron el Mar Mediterráneo e invadieron el Medio Oriente, creando reinos de efímera duración.
El balance de esta expansión fue espectacular. En la época del Tratado de Verdún de 843, el sistema social cristianooccidental se extendía por Francia, parte de Alemania, la porción sur de las Islas Británicas, y la mitad norte de España e Italia. Un siglo después, en la época de Batalla del Río Lech (955), no había región de Europa Occidental a salvo de los invasores bárbaros. En la época de la Batalla de Navas de Tolosa (1212), por su parte, habían sido "occidentalizadas" toda Italia hasta Sicilia, Escocia, Gales, cerca de la mitad de la Península Ibérica, Polonia y Escandinavia, y las incursiones militares occidentales habían puesto en manos occidentales lugares tan lejanos como Constantinopla o Jerusalén, al tiempo que tierras como Lituania, Bohemia o Irlanda estaban sometidas a una presión militar occidental cada vez mayor.
Todo esto tuvo por consecuencia la creación de nuevas redes comerciales, que contribuyeron a la suerte de "milagro económico" que a veces es llamada la revolución del siglo XII.
ORIGEN DEL FEUDALISMO
LA CAIDA DEL IMPERIO ROMANO
La Decadencia del Imperio Romano, también conocida como la Caída del Imperio Romano, es un término histórico que describe el colapso del Imperio Romano de Occidente.
Durante este periodo se produjeron grandes crisis como la del siglo III en la que hubo una gran inflación y devaluación de la moneda y periodos donde se intentó restablecer el orden como el Dominado. Hubo cambios políticos muy importantes como la división del Imperio y la instauración de la tetrarquía, pero el hecho más relevante en este periodo de inestabilidad fue que los bárbaros (pueblos germánicos) fueron paulatinamente infiltrándose a través de los limes del Imperio. El imperio finalmente desapareció como entidad política el 4 de septiembre del 476, cuando Rómulo Augusto, el emperador del Imperio Romano de Occidente, fue depuesto por Odoacro. Roma ya había sido saqueada y no quedaba prácticamente nada del orden romano original. Se pone el año 476 como fecha que marca definitivamente la Caída del Imperio, porque en esa fecha ya ni siquiera hay alguien que dice ser el emperador de Occidente.
Muchos historiadores cuestionan esta fecha, haciendo notar que el Imperio Romano de Oriente ha continuado hasta la caída de Constantinopla el 29 de mayo del 1453.
Tras los siglos dorados del Imperio Romano (periodo denominado Pax romana, siglos I–II), comenzó un deterioro en las instituciones del Imperio, particularmente la del propio emperador. Fue así como tras las malas administraciones de la Dinastía de los Severos, en particular la de Heliogábalo, y tras la muerte del último de ellos, Alejandro Severo, el Imperio cayó en un estado de ingobernabilidad que se le denomina Anarquía del siglo III. Entre 238–285 pasaron 19 emperadores, que fueron incapaces de tomar las riendas del gobierno y actuar de forma coordinada con el Senado, por lo que terminaron por dejar a Roma en una verdadera crisis institucional. Durante este mismo periodo comenzó la llamada «invasión pacífica», en la que varias tribus bárbaras se situaron, en un principio, en los limes del imperio debido a la falta de disciplina por parte del ejército, además de la ingobernabilidad emanada del poder central, incapaz de actuar en contra de esta situación.
Por otro lado, las guerras civiles arruinaron al Imperio, el desorden interno no solo acabó con la industria y el comercio, sino que también debilitó a tal punto las defensas de las fronteras imperiales que, privadas de la vigilancia de antaño, se convirtieron en puertas francas por donde penetraron impunemente las tribus bárbaras. Las más audaces fueron los pueblos germánicos, francos y godos, que arremetieron contra el imperio, atravesando la frontera de los ríos Rin y Danubio.
Durante este periodo se produjeron grandes crisis como la del siglo III en la que hubo una gran inflación y devaluación de la moneda y periodos donde se intentó restablecer el orden como el Dominado. Hubo cambios políticos muy importantes como la división del Imperio y la instauración de la tetrarquía, pero el hecho más relevante en este periodo de inestabilidad fue que los bárbaros (pueblos germánicos) fueron paulatinamente infiltrándose a través de los limes del Imperio. El imperio finalmente desapareció como entidad política el 4 de septiembre del 476, cuando Rómulo Augusto, el emperador del Imperio Romano de Occidente, fue depuesto por Odoacro. Roma ya había sido saqueada y no quedaba prácticamente nada del orden romano original. Se pone el año 476 como fecha que marca definitivamente la Caída del Imperio, porque en esa fecha ya ni siquiera hay alguien que dice ser el emperador de Occidente.
Muchos historiadores cuestionan esta fecha, haciendo notar que el Imperio Romano de Oriente ha continuado hasta la caída de Constantinopla el 29 de mayo del 1453.
Tras los siglos dorados del Imperio Romano (periodo denominado Pax romana, siglos I–II), comenzó un deterioro en las instituciones del Imperio, particularmente la del propio emperador. Fue así como tras las malas administraciones de la Dinastía de los Severos, en particular la de Heliogábalo, y tras la muerte del último de ellos, Alejandro Severo, el Imperio cayó en un estado de ingobernabilidad que se le denomina Anarquía del siglo III. Entre 238–285 pasaron 19 emperadores, que fueron incapaces de tomar las riendas del gobierno y actuar de forma coordinada con el Senado, por lo que terminaron por dejar a Roma en una verdadera crisis institucional. Durante este mismo periodo comenzó la llamada «invasión pacífica», en la que varias tribus bárbaras se situaron, en un principio, en los limes del imperio debido a la falta de disciplina por parte del ejército, además de la ingobernabilidad emanada del poder central, incapaz de actuar en contra de esta situación.
Por otro lado, las guerras civiles arruinaron al Imperio, el desorden interno no solo acabó con la industria y el comercio, sino que también debilitó a tal punto las defensas de las fronteras imperiales que, privadas de la vigilancia de antaño, se convirtieron en puertas francas por donde penetraron impunemente las tribus bárbaras. Las más audaces fueron los pueblos germánicos, francos y godos, que arremetieron contra el imperio, atravesando la frontera de los ríos Rin y Danubio.
INVASIONES BARBARAS
Entre los años 235 y 285 Roma estuvo sumida en un periodo de anarquía y guerras civiles. Esto debilitó las fronteras, y los germanos, en busca de nuevas tierras, se desplazaron hasta la frontera norte del imperio. Los emperadores de la época permitieron el ingreso de los germanos bajo dos condiciones: debían actuar como colonos y trabajar las tierras, además de ejercer como vigilantes de frontera. Sin embargo, esta pacificidad se acabó cuando Atila, el rey de los hunos, comenzó a hostigar a los germanos, que habían invadido el Imperio. Luego de la retirada de los hunos, las tribus bárbaras se establecieron en el interior del imperio: los francos y burgundios tomaron la Galia; los suevos, vándalos y visigodos se asentaron en Hispania; los hérulos tomaron la Península Itálica tras derrotar y destituir al último emperador romano, Rómulo Augústulo. Posteriormente, los hérulos se enfrentarían a los ostrogodos, saliendo estos últimos victoriosos, y tomando el control de toda la Península Itálica. Cabe destacar que si bien los germanos no eran muy desarrollados culturalmente, asimilaron muchas de las costumbres romanas, formando así la cultura europea que originó la actual cultura jamonica.
Causas del derrumbamiento del Imperio Romano [editar]
Luego de los siglos dorados del Imperio Romano (periodo denominado Paz romana, siglos I al II), comenzó un deterioro en las instituciones del Imperio, particularmente la del propio Emperador. Fue así como tras las malas administraciones de la Dinastía de los Severos, en particular la de Heliogábalo, y tras la muerte del último de ellos, Alejandro Severo, el Imperio cayó en un estado de ingobernabilidad al cual se le denomina Anarquía del siglo III.
Entre 238-285 pasaron 19 emperadores, los cuales incapaces de tomar las riendas del gobierno y actuar de forma concorde con el Senado, terminaron por situar a Roma en una verdadera crisis institucional. Durante este mismo período comenzó la llamada invasión pacífica, en la cual varias tribus bárbaras se situaron, en un principio, en los limes del Imperio debido a la falta de disciplina por parte del ejército, además de la ingobernabilidad producida en el poder central, incapaz de actuar en contra de esta situación.
Por otro lado, las guerras civiles arruinaron al Imperio, el desorden interno no sólo acabó con la industria y el comercio, sino que debilitó a tal punto las defensas de las fronteras imperiales, que privadas de la vigilancia de antaño, se convirtieron en puertas francas por donde penetraron las tribus bárbaras.
Tras una breve "estabilización" del Imperio, en manos de algunos emperadores fuertes como Diocleciano, Constantino I el Grande y Teodosio I, el Imperio se dividió definitivamente a la muerte de este último, dejándole a Flavio Honorio el sector de Occidente, con capital en Roma, y a Arcadio el sector Oriental, con capital en Constantinopla.
Causas del derrumbamiento del Imperio Romano [editar]
Luego de los siglos dorados del Imperio Romano (periodo denominado Paz romana, siglos I al II), comenzó un deterioro en las instituciones del Imperio, particularmente la del propio Emperador. Fue así como tras las malas administraciones de la Dinastía de los Severos, en particular la de Heliogábalo, y tras la muerte del último de ellos, Alejandro Severo, el Imperio cayó en un estado de ingobernabilidad al cual se le denomina Anarquía del siglo III.
Entre 238-285 pasaron 19 emperadores, los cuales incapaces de tomar las riendas del gobierno y actuar de forma concorde con el Senado, terminaron por situar a Roma en una verdadera crisis institucional. Durante este mismo período comenzó la llamada invasión pacífica, en la cual varias tribus bárbaras se situaron, en un principio, en los limes del Imperio debido a la falta de disciplina por parte del ejército, además de la ingobernabilidad producida en el poder central, incapaz de actuar en contra de esta situación.
Por otro lado, las guerras civiles arruinaron al Imperio, el desorden interno no sólo acabó con la industria y el comercio, sino que debilitó a tal punto las defensas de las fronteras imperiales, que privadas de la vigilancia de antaño, se convirtieron en puertas francas por donde penetraron las tribus bárbaras.
Tras una breve "estabilización" del Imperio, en manos de algunos emperadores fuertes como Diocleciano, Constantino I el Grande y Teodosio I, el Imperio se dividió definitivamente a la muerte de este último, dejándole a Flavio Honorio el sector de Occidente, con capital en Roma, y a Arcadio el sector Oriental, con capital en Constantinopla.
EXPANCION DEL CRISTIANISMO
En la raíz de la expansión del cristianismo se encuentra claramente algunos de sus elementos constitutivos esenciales. Ante todo, la universalidad { o Catolicidad}, basada en la abolición de las barreras sociales, étnicas, raciales; y, como consecuencia de esto, la demanda de fraternidad, que contenía un potencial de solidaridad dispuesto a realizarse en cualquier situación difícil o precaria.Pero, la característica que resulta ciertamente la más importante del cristianismo es el hecho de que se considera depositario de una Respuesta Global y Definitiva a la espera de la salvación de todos los hombres. El valor y la autoridad de esta respuesta, para los cristianos, viene de Dios, el único Dios, el que se ha hecho presente entre los hombres a través de Cristo y de la Iglesia que de Cristo ha nacido. Y es el mandato de Cristo, no otra cosa o proyecto, lo que determina el dinamismo de la misión: " Id y haced discípulos a todas las gentes " { Mt. 28, 29 }. Es la fuerza del Espíritu la que lo hace posible.Esto no quita que el contexto del Imperio Romano, en el que se realizó principalmente el gran fenómeno de la difusión del cristianismo, presenta muchos aspectos que lo facilitaron. Señalamos en particular los siguientes: la rapidez de las comunicaciones, el intenso tráfico comercial, la extraordinaria red de rutas que Roma había realizado hacia y en todos los territorios de su inmenso Imperio, que permitía llagar a todas partes por tierra, mar, ríos.Precisamente todo esto resultó un medio sumamente eficaz para la difusión del cristianismo. Además, el mensaje cristiano-entendido como anuncio, como comunicación de la palabra y de vida-determinó naturalmente la elección de los mayores centros habitados como ámbitos y base de irradiación posterior. {VII }.Sin lugar a dudas, las características de cristianismo y del Imperio Romano, anteriormente mencionadas, favorecieron y estimularon la expansión en y la difusión del Cristianismo en el mundo antiguo, durante sus primeros siglos de vida.Pese de haber sufrido secesiones o cismas en el trascurso de sus veinte siglos de historia , el Cristianismo conserva aún su vigor y vitalidad y figura entre las corrientes espirituales de mayor gravitación en el Mundo Contemporáneo.
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